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viernes, 12 de marzo de 2010

DE LOS NERVIOS

Estoy de los nervios. Vivo un caos en el trabajo y el viernes tengo los cupos de paciencia llenos; ya no cabe nada más.

Estamos de traslado y el despacho está lleno de cajas repletas de libros y papeles que ya no sirven para nada, pero que, aun así, nos los tenemos que llevar para que estén un montón de años más sin servir para nada.

El edificio donde vamos a trasladarnos es viejo, oscuro y lóbrego, y el despacho que hemos escogido tiene poquísima luz (fíjate que he dicho "escogido"; ¡imagínate como eran los demás!).

Además, en el nuevo edificio no va a haber nadie. Quiero decir que, si tiene 10 o 12 despachos, voy a estar yo solita todo el día. Bueno, tengo una compañera de trabajo que se traslada conmigo, pero viene a trabajar un día sí, dos no (porque a ella le sale de ahí). ¡Qué algarabía, por dios!

Por si estaba aburrida con tanta caja, tanta luz y tanto gentío, a la gente para la que trabajo se le ha ocurrido la magnífica idea de renovar la web de la empresa estos días, con lo que el ordenador no da más de sí. El trabajo se me ha duplicado.

Para rematar la jugada, mi estupenda compañera (de día sí, dos no) está de baja. Así pues, la parte duplicada de trabajo que le correspondería a ella me la como yo con ración doble de patatas. ¡Qué generosa es la gente!

Como comprenderás, estoy de los nervios literalmente.

Ya he ido al médico para que me diagnostique y me recete algo. De momento, me las apaño con un jarabe homeopático de pasiflora. (Si la cosa sigue así, me daré a las drogas duras.)
Para mi consuelo, hoy, por fin, es viernes.

lunes, 1 de febrero de 2010

TRES TRISTES TIGRES

No sé si te sucede a ti lo que a mí. O si conoces a alguien a quien le ocurra lo mismo. Te cuento y me cuentas o me pones en contacto, ¿vale?

El caso es que, de pronto, un día, un día cualquiera, me levanto del revés, con el pie izquierdo o yo qué sé qué. Me paro a pensar y me analizo (algo típicamente argentino; ¡algo tenía que quedarme!). Me siento como un navegante sin brújula, en medio del océano tempestuoso; como un perrito en la curva de la carretera, mirando como el coche en el que iba hacía tan sólo un minuto se hace cada vez más pequeñito; como una niña que pierde la mano que la guía en medio del desorden de un mercado... Estoy lejos de todos y de todo.

Esto acostumbra a durarme una semana y media (o algo así) y suele sucederme un par de veces al año. Lo catalogo como depresión maria-alejandril bianual.

No sé si los médicos lo tienen recogido en su nomenclátor de patologías diversas. Yo, de momento, he podido recoger la sintomatología; ahora sólo me queda encontrar el remedio.

viernes, 15 de enero de 2010

¡JE, JE, JE!

El diccionario dice que la risa es el "movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría". Pero la risa es mucho más que eso.
Según varios estudios, la risa proporciona beneficios para la salud y para el bienestar de las personas. Cuando nos reímos, liberamos endorfinas, una substancia bioquímica analgésica, producida por el cerebro, que es esencial para el equilibrio entre el tono vital y el depresivo. Por lo tanto, de ellas depende nuestro estado físico y anímico.

Así pues, la risa sólo nos reporta cosas buenas; entre ellas, lo que he podido encontrar en Wikipedia:  

1) La risa disminuye la presencia del colesterol en la sangre pues equivale a un ejercicio aeróbico.


2) La risa favorece la digestión al aumentar las contracciones de todos los músculos abdominales.


3) La risa facilita la evacuación debido al “masaje” que produce sobre las vísceras.


4) La risa contribuye a aplacar la ira.


5) La risa contribuye a un cambio de actitud mental que favorece la disminución de enfermedades.


6) La risa aumenta el ritmo cardíaco y el pulso y, al estimular la liberación de las hormonas “endorfinas”, permite que éstas cumplan una de sus importantes funciones, como es la de mantener la elasticidad de las arterias coronarias.


7) La risa también ayuda a reducir la glucosa en sangre.


8) La risa nos libera del temor y de la angustia.


Entonces, seamos saludables y ¡riámonos del mundo!