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martes, 12 de octubre de 2010

LO DE SIEMPRE

Hoy he comido en un chino. Bueno, no es un chino cualquiera: es el chino de mi pueblo, donde me encanta lo que cocinan.

Normalmente suelo ir en días en los que la sala está prácticamente vacía. Bueno, de eso me he dado cuenta hoy, precisamente. Y no me he dado cuenta por lo vacío que estaba el comedor, sino por cómo me han servido la comida.

Siempre que voy, pido los platos que he escogido del menú y me los traen casi a la vez. Hoy los han traído de uno en uno. Conque he tomado primero el entrante (rollito), luego el primero (fideos) y para acabar el segundo (pollo al limón), (no suelo tomar postres ni café, lo que sí te sirven uno después del otro).

Había algo que no me cuadraba: los platos eran los mismos (no habían cambiado de proveedores de congelados), pero no sabían igual. No me lo podía creer...: hechaba de menos que me sirvieran los platos a la vez (algo que creía que me molestaba, porque tenía la sensación de que se me enfriaba la comida). Hoy me he dado cuenta de que prefiero que me sirvan así, a la vez, porque puedo ir variando los gustos e ir picando de aquí y de allí.

Quizá el chino de hoy sea extrapolable a otros aspectos de la vida... Tendré que meditarlo.


viernes, 5 de febrero de 2010

¡MALDITOS HEREJES!

Me voy a París. Oui, mon amour... Pienso pasarme cuatro días hinchándome a cruasanes "herejes", hasta que me salgan por las orejas.

Y es que no sé si lo sabes, pero el cruasán representa el grado más alto de herejía para con los musulmanes. (Susurrando) Suerte que los más integristas lo ignoran; si no, en Europa, ya se hubiera declarado la yihad.

Me explico: los cruasanes los crearon los panaderos austriacos de finales del siglo XVII. Los inventaron, no para mejorar la oferta culinaria del imperio, sino para mofarse de los turcos que intentaron invadir el territorio a través de Viena.

El intento de invasión pretendía llevarse a cabo por la noche; pero no contaban con que el gremio de panaderos también ejercía a esas horas. Así pues, los vieneses los descubrieron y dieron la alarma a los soldados, quienes frenaron a los turcos.

Tras impedir la embestida otomana, el emperador concedió honores y provilegios a los panaderos y éstos, a su vez, inventaron el cruasán para imitar burlescamente la media luna musulmana (de hecho, empezó llamándose Halbmond, media luna en alemán). Luego se extendió el nombre croissant, que quiere decir creciente y que se refiere al estadio lunar.

Hoy en día relacionamos el cruasán con Francia. Pero allí no se popularizó hasta casi un siglo más tarde.

Por lo tanto, el que se zampe un cruasán o varios para desayunar o para merendar está cometiendo acto hereje a ojos de los musulmanes. Pero... ¡qué buenos que están, ¿no?!